En 2025 el robo de vehículos alcanzó niveles preocupantes en Chile, con un promedio de 101 autos robados al día en todo el país, según datos del Observatorio de Crimen Organizado y Terrorismo (OCRIT) de la Universidad Andrés Bello. El estudio elaborado por esa institución identificó los diez delitos más relevantes para entender la actual dinámica delictiva nacional, situando el robo de autos como uno de los principales fenómenos vinculados al crimen organizado.
Incremento sostenido en la última década
Entre 2014 y 2025, los robos de automóviles crecieron un 12% a nivel nacional, pasando de 32.861 casos a 36.868. La tendencia se mantuvo a la baja entre 2015 y 2019, cuando este delito registró su punto más crítico en 23.175 casos, marcando una tasa de 121,7 por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, a partir de 2020 el panorama cambió drásticamente: en 2021 las cifras escalaron a 30.172 y a partir de ahí el aumento fue aún más acelerado. El año con mayor número de denuncias fue 2022, cuando se registraron 46.242 robos de vehículos motorizados.
Nuevo perfil del crimen organizado
La presencia activa de al menos doce organizaciones criminales transnacionales ha cambiado la forma en que se cometen estos delitos, indicó Pablo Urquízar, coordinador del OCRIT. "Estas estructuras utilizan varias estrategias para obtener financiamiento, y el robo de autos ocupa un rol estratégico dentro de ese objetivo", explicó.
El estudio revela que, aunque la cantidad de robos se mantuvo estable en los últimos diez años, la modalidad del delito se transformó, volviéndose cada vez más violenta y sofisticada. Actualmente, los criminales emplean armas de fuego y ejecutan estos ilícitos con vehículos en movimiento, dejando atrás la era de los robos a autos estacionados en la vía pública.
Mercado criminal en expansión
En un conversatorio organizado para difundir los resultados, Daniel Johnson, director ejecutivo de la Fundación Paz Ciudadana, señaló que las bandas cuentan con la infraestructura y los contactos necesarios para "reducir" los vehículos robados:
- Desmantelamiento y venta por piezas.
- Clonación o falsificación de antecedentes para simular procedencia legítima.
- Traslado de autos robados al extranjero.
Este tipo de robo genera el mayor daño a la sociedad chilena, no solo por su cantidad, sino también por su impacto en la sensación de inseguridad, temor y cambios de hábitos en la vida cotidiana de las personas
destacó Johnson.
Un delito de alto impacto social
El informe marca una diferencia clave respecto a otros delitos: el robo de autos con violencia e intimidación supera incluso a los homicidios en su impacto social, ya que provoca encuentros traumáticos entre víctimas y victimarios, sobre todo durante portonazos y encerronas. Aunque los homicidios tienen un daño individual elevado, ocurren con menor frecuencia en comparación al robo violento de vehículos.
Son los delitos que más atemorizan a la población. La tecnología implementada para proteger los autos, como sistemas electrónicos de seguridad y alarmas, solo cambió la naturaleza del delito: de robos en la vía pública sin violencia, pasamos a robos donde la intimidación es central
explicó Johnson.
La interacción directa entre víctima y delincuente ha elevado el nivel de riesgo y temor entre los chilenos.
Medidas urgentes y coordinación institucional
El estudio recomienda reforzar la protección y monitoreo en autopistas, donde ocurren gran parte de estos delitos. Señala la importancia de mejorar la iluminación, instalar más cámaras y optimizar la arquitectura de estas vías. La coordinación entre el Ministerio de Obras Públicas y las policías es considerada clave para aumentar la eficacia en la persecución penal y la prevención.
La investigación del OCRIT fue dada a conocer en un evento realizado el 24 de abril y sugiere que la lucha contra el robo de autos en Chile requiere estrategias integrales de seguridad pública, tecnología y trabajo conjunto entre entidades estatales.
