Ford Motor Company revisó al alza sus proyecciones financieras para el año 2026 luego de cerrar el primer trimestre con resultados que superaron las expectativas del mercado. La automotriz de Dearborn anunció además el lanzamiento de un programa temporal de precios preferenciales para empleados, extendido a toda su línea de modelos 2025 y 2026, una medida que busca sostener el volumen de ventas en un mercado donde la accesibilidad se ha convertido en el principal dolor de cabeza de la industria.
El contexto no es menor: el precio promedio de transacción de un vehículo nuevo en Estados Unidos ronda los 50.000 dólares, un 30% más caro que al inicio de la década. Los aranceles sobre importaciones de vehículos y autopartes, vigentes desde 2025, han sido el principal motor de esta escalada, afectando tanto a marcas importadas como a los propios fabricantes domésticos que dependen de componentes extranjeros.
Ford, al igual que sus competidores, ha optado por absorber parte de esos costos y traspasar otros al consumidor a través de tarifas de destino que ya superan los 2.700 dólares en modelos como camionetas y SUV de gran tamaño. Sin embargo, los buenos resultados del Q1 sugieren que la estrategia está funcionando mejor que lo anticipado.
El CEO de Toyota en EE.UU., David Christ, fue claro respecto al panorama general: la industria observa de cerca a sus competidores y asume que los precios seguirán subiendo. Ford, por su parte, parece haber encontrado una forma de sortear ese escenario mejor que otros. La revisión al alza de su guía financiera es una señal de que, al menos por ahora, los Blue Oval tienen el rumbo controlado.
