Mientras Europa bate récords históricos de ventas de autos eléctricos y China supera el 60% de participación de vehículos de nuevas energías, Chile avanza, pero a un ritmo propio. El último informe de ANAC de abril 2026 muestra señales claras de que la electrificación está llegando al mercado chileno, aunque todavía lejos de los niveles que se observan en otras partes del mundo. ¿Dónde estamos realmente? ¿Y hacia dónde vamos?
Las cifras globales son elocuentes. Según datos citados en el informe de ANAC, la Unión Europea inscribió 723.704 vehículos eléctricos en el primer trimestre de 2026, con un crecimiento de 26,2% y marcando un récord trimestral para la región. El impulso viene desde varios frentes: regulaciones de emisiones cada vez más estrictas, incentivos fiscales atractivos y una red de carga que ya no es excusa para no elegir un eléctrico.
Pero el caso más impresionante es el de China, donde los vehículos de nuevas energías —que incluyen eléctricos puros, híbridos enchufables e híbridos de rango extendido— superaron el 60% de participación de mercado en abril. Eso no es una tendencia, es una transformación estructural del mercado automotor más grande del mundo.
Brasil, más cercano a nuestra realidad latinoamericana, también muestra señales alentadoras: los vehículos electrificados representaron casi una quinta parte de su mercado en el primer trimestre de 2026, impulsados en gran parte por marcas chinas que entraron al país con precios muy competitivos.
El contexto que lo explica: el precio del petróleo
Hay un factor clave detrás de esta aceleración global hacia la electrificación: el alza sostenida en los precios del petróleo. Los combustibles más caros hacen que el cálculo de costo total de propiedad favorezca cada vez más a los vehículos eléctricos o híbridos, especialmente en países donde la electricidad es relativamente barata.
Y Chile cumple esa condición. La energía eléctrica en nuestro país, impulsada por el crecimiento de las energías renovables —especialmente solar en el norte—, es significativamente más económica por kilómetro recorrido que la gasolina. Un conductor que recorre 1.500 km al mes puede ahorrar entre 60.000 y 100.000 pesos mensuales si cambia de un auto a gasolina a uno eléctrico, según estimaciones del sector.
¿Qué está pasando en Chile?
El mercado chileno de vehículos electrificados todavía es pequeño en términos de participación, pero el dinamismo de las marcas presentes es una señal de lo que viene. En el ranking de abril 2026 ya encontramos varias marcas y modelos con propuestas eléctricas o electrificadas:
- BYD: 357 unidades acumuladas, ofrece el Atto 3, el Seal y el Dolphin. Es la marca china de autos eléctricos más conocida del mundo, y en Chile ya tiene red de concesionarios consolidada.
- Tesla: 242 unidades en abril, lideradas por el Model 3 con 137 unidades solo en el mes, que aparece en el top 20 de vehículos de pasajeros.
- Leapmotor: 38 unidades en abril, una marca china relativamente nueva en Chile pero con productos competitivos.
- Neta: 16 unidades en el mes, otra marca china 100% eléctrica que busca su espacio.
- Renault Kwid E-Tech: El modelo eléctrico más accesible del mercado chileno aparece en el top 20 de pasajeros con 207 unidades acumuladas.
- Smart: 39 unidades en abril, con su propuesta de autos eléctricos compactos.
Las barreras que frenan la adopción en Chile
A pesar del interés creciente, hay factores que explican por qué Chile todavía va más lento que Europa o China en la transición eléctrica.
El precio de entrada todavía es elevado. Un BYD Atto 3 o un Tesla Model 3 rondan los 25 a 35 millones de pesos, lo que los coloca fuera del alcance de la mayoría de los compradores. La oferta de eléctricos asequibles bajo los 15 millones es todavía muy limitada.
La infraestructura de carga está en desarrollo. Santiago tiene una red de carga pública que ha crecido, pero fuera de la capital las opciones son escasas. Quien viaja frecuentemente a regiones aún puede sentir ansiedad de rango al pensar en un eléctrico puro.
Faltan incentivos fiscales potentes. A diferencia de Europa, donde hay subsidios directos a la compra de eléctricos y exenciones tributarias relevantes, Chile no tiene un programa de incentivos comparable que acelere la adopción masiva.
El desconocimiento y la desconfianza persisten. Una parte importante de los compradores chilenos todavía tiene dudas sobre la duración de las baterías, el costo de reposición y la confiabilidad a largo plazo de los vehículos eléctricos, especialmente los de marcas chinas menos conocidas.
Lo que viene: señales de aceleración
Pese a las barreras, hay señales claras de que el mercado chileno se acelerará en los próximos años. Más modelos chinos asequibles llegarán: BYD, Chery, Geely y otros ya tienen en sus portafolios globales modelos eléctricos bajo los 15 millones de pesos que eventualmente arribarán a Chile. El alza en combustibles presionará más la ecuación a favor del eléctrico. El mercado de flotas se moverá primero, con empresas de reparto y transporte corporativo haciendo la transición antes que el consumidor individual. Y dado que el SUV ya domina el mercado, la combinación SUV + eléctrico podría ser el gran catalizador de la masificación.
Chile no está ajeno a la revolución eléctrica, pero todavía va detrás del ritmo global. La buena noticia es que las condiciones estructurales están dadas para que la transición se acelere. La pregunta no es si los autos eléctricos dominarán el mercado chileno. La pregunta es cuándo. Y todo indica que ese "cuándo" está más cerca de lo que pensamos.
