Hay pocas historias en la industria automotriz tan improbables como la de MG. Una marca que nació modificando autos ajenos en un garaje británico, que dominó los circuitos europeos, que murió dos veces, que fue resucitada por sus rivales históricos, que cambió de manos entre alemanes y chinos, y que hoy vende miles de autos en Chile, un país al que jamás apuntó cuando fue fundada. Esta es su historia.
El origen: un mecánico con visión en Oxford (1921-1929)
La historia de MG comienza en un concesionario llamado Morris Garage de principios de los años 20, propiedad de William Morris, cuyo gerente, Cecil Kimber, modificaba los Morris allí vendidos, dando lugar a versiones más potentes y deportivas a las que se añadía el distintivo MG Super Sports.
Kimber se dedicó a tomar los modestos coches Morris, aligerar sus chasis y potenciar sus motores, creando máquinas aptas para competir en las carreras locales. Así nació el concepto MG. El primer modelo que puede ser descrito como un MG completamente nuevo —en lugar de un Morris modificado— fue el MG 18/80 de 1928, que tenía un diseño de chasis propio. Fue la primera aparición de la rejilla con su parteluz vertical, que se convertiría en el sello de identidad de la marca.
El nombre MG viene directamente de esas iniciales: Morris Garages creó la marca de automóviles deportivos MG con sus propias iniciales. Fundada en 1924, es una marca conocida principalmente por sus coches descapotables de dos plazas.
La época dorada: deportivos que conquistaron América (1930-1960)
Durante las décadas de 1930 y 1940, MG se afianzó como una de las marcas líderes en coches deportivos. Modelos como el MG T-Type se convirtieron en un símbolo de estilo y velocidad en Europa y Estados Unidos, donde ganaron una fiel base de seguidores. MG también comenzó a participar en competiciones de automovilismo, logrando varias victorias en carreras de renombre.
El MG TC fue lanzado en 1945 y producido hasta 1949. Este automóvil deportivo de dos puertas capturó la esencia de la época dorada de los deportivos británicos y se convirtió en símbolo de elegancia y estilo. Participó en numerosas competiciones, incluyendo rallyes y carreras de resistencia, lo que ayudó a consolidar la reputación de MG como marca deportiva y competitiva.
Estos pequeños biplazas, con sus característicos guardabarros separados y su look clásico, se hicieron enormemente populares en Estados Unidos, convirtiéndose en el primer coche deportivo para muchos americanos. Una generación entera de entusiastas estadounidenses conoció el concepto de deportivo europeo gracias a un MG.
El MGB: el modelo que definió una era (1962-1980)
En los años 50 y 60, sus coches dominaron competiciones como las 24 Horas de Le Mans. El MG B, lanzado en 1962, vendió más de 500.000 unidades, siendo un referente del deportivo asequible. Era exactamente lo que prometía el nombre: un descapotable biplaza, ágil, accesible y con suficiente carácter para justificar la pasión de sus dueños.
El MGB fue el último modelo fabricado con cromados en 1974, debido a las nuevas regulaciones en Estados Unidos. Su producción duró hasta 1980. Con ese cierre termina la primera y más gloriosa era de MG.
El declive: British Leyland y el caos industrial (1968-1995)
La etapa de éxito comercial se vio eclipsada por el caos industrial británico. MG pasó a formar parte del mastodóntico y problemático conglomerado British Leyland, donde la falta de inversión, la inestabilidad laboral y la calidad decreciente minaron la salud de la marca hasta que, en 1980, el MGB cesó su producción. Tras ese fin, MG fue relegada a una simple denominación deportiva aplicada a versiones potenciadas de coches Rover. Tuvimos el MG Metro y el MG Maestro, vehículos que, aunque competentes, no tenían nada que ver con el espíritu roadster original.
Eso pareció revivir en 1995 con el lanzamiento del MGF, un esfuerzo valiente por parte de la compañía —entonces como Rover Group— para recuperar la tradición. Era un roadster moderno de motor central que ofrecía una conducción fresca y emocionante. Pero fue un último destello.
La quiebra y el giro chino (2005)
Tras décadas de altibajos, crisis financieras y cambios de propiedad —incluyendo un paso por BMW—, la marca cerró fábricas en 2005. Tras la subasta de los activos, el gigante chino SAIC Motor —Shanghai Automotive Industry Corporation— adquirió MG. Esta compra marcó el inicio de la segunda era de la marca y un cambio de filosofía de 180 grados.
SAIC mantuvo la herencia británica —el octágono y los centros de diseño en el Reino Unido— pero cambió la estrategia: de ser una marca de deportivos nicho, MG pasó a ser una marca de movilidad de volumen, asequible y centrada en la electrificación. Modelos como el MG ZS y el HS fueron la punta de lanza de esta expansión.
Incluso el significado de las siglas cambió. SAIC es dueña de MG Motors y ha cambiado el significado de las siglas MG, que ya no significan Morris Garages, sino Modern Gentleman.
El fenómeno global: de nicho a millones de unidades
En julio de 2022 se reportaba que la renacida MG alcanzó el millón de unidades vendidas en todo el mundo. La marca se convirtió en el principal causante del aumento en las cifras de importaciones de vehículos desde China en España y otras partes de Europa.
En Europa, MG ha triunfado ofreciendo una ecuación simple pero efectiva: mucha tecnología, gran equipamiento y una autonomía decente a un precio altamente competitivo. Su rápido crecimiento ha sido uno de los fenómenos más notables en el mercado europeo de la última década.
Y no se detiene ahí. El futuro de MG está asegurado bajo la estrategia de electrificación de SAIC. La marca ha demostrado que su enfoque está en el volumen y la electrificación asequible. Sin embargo, el legado no se olvida: MG ha emocionado a los puristas con el anuncio y desarrollo del MG Cyberster, un roadster descapotable biplaza, completamente eléctrico, que cierra el círculo con los biplazas que Cecil Kimber construía en Oxford hace un siglo.
MG en Chile: del segundo lugar en ventas a referente de la electrificación
La historia de MG en Chile comienza en 2012 con la llegada del MG3, un hatchback compacto que encontró en el mercado local una recepción que pocas marcas chinas habían logrado hasta entonces.
El MG ZS se convirtió en fenómeno propio: en 2023 vendió 4.427 unidades, siendo segundo en ventas ese año a nivel de SUV, solo por detrás del Chevrolet Groove. MG es hoy una de las marcas chinas más consistentes del mercado chileno, con productos como el MG GT, el MG One, el superventas ZS y el eléctrico vanguardista Marvel R.
El portafolio actual en Chile refleja exactamente la estrategia global de SAIC: SUVs a precios accesibles, versiones híbridas que reducen el consumo sin requerir infraestructura de carga, y eléctricos para quienes ya dieron el salto. En un año marcado por el alza histórica de la bencina, esa combinación resulta más pertinente que nunca.
Cien años después de que Cecil Kimber modificara su primer Morris en un garaje de Oxford, el octágono de MG sigue apareciendo en las calles de Santiago. La historia no podría ser más improbable, ni más fascinante.
