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La Unión Europea ha confirmado que no habrá una edad máxima para conducir. La nueva directiva europea apuesta por mantener un sistema de evaluaciones médicas individualizadas, descartando así quitar el carnet de conducir solo por cumplir cierta edad. España ya aplica este modelo, que seguirá vigente, aunque los Estados miembros sí podrán establecer renovaciones más frecuentes para personas mayores a partir de los 65 años.

El auto, un pilar de independencia para los adultos mayores

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Para muchos adultos mayores, sobre todo en zonas rurales, el auto es fundamental. Perder el carnet significaría depender completamente de otras personas para tareas tan básicas como hacer compras o acudir a una consulta médica. El impacto de una eventual retirada del permiso va más allá de la movilidad: podría afectar seriamente la independencia de un grupo poblacional que, según el INE, representará el 36 % de los españoles en tres décadas. Hoy, un 12 % de los conductores en España ya es parte de la tercera edad.

Aislamiento y pérdida de autonomía, los grandes riesgos

El aislamiento y la pérdida de autonomía figuran entre los principales riesgos para quienes no cuentan con alternativas de transporte, especialmente en áreas alejadas donde el vehículo es imprescindible para acceder a servicios básicos. Federico Gómez, residente de una zona rural de Girona, lo resume así: "Si algún día no puedo conducir, me cortarán las alas. ¿Quién nos llevará al centro médico o a hacer la compra? Tras 60 años conduciendo, esto realmente me angustia".

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Una edad límite, descartada por discriminatoria

La posibilidad de fijar una edad límite quedó zanjada al considerarse discriminatoria. Según la UE, "es una garantía para la libertad de circulación y facilita la participación económica y social". Expertos en psicología, como Marina Gallardo de la Universidad Autónoma de Barcelona, advierten que retirarles esta libertad puede generar problemas de conducta e incluso depresión.

La evaluación debe ser siempre individual

La Asociación Española de Centros Médicos-Psicotécnicos defiende que la evaluación debe ser siempre individual. Bonifacio Martín, su secretario general, enfatiza: "Ser mayor no significa no poder conducir, hay muchos conductores veteranos que lo hacen mejor que algunos de 50 años".

La media de abandono, en torno a los 75 años

Según un estudio de la Fundación Mapfre sobre el cese de la conducción en personas mayores, la media de edad para dejar de conducir ronda los 75 años. El 45 % de los encuestados abandonó voluntariamente o por presión familiar, citando motivos médicos o diagnósticos de demencia entre las causas principales.

Lo que cambia con la nueva directiva europea

La Directiva (UE) 2025/2205 permitirá a cada país fijar plazos más cortos de renovación para conductores mayores de 65 años y, si lo desean, ajustar estos tiempos según el tipo de permiso. En España, desde hace años los mayores de 65 deben renovar el carnet cada cinco años en vez de diez, y los conductores profesionales lo hacen cada tres años. A partir de los 70 años, quedan exentos de la tasa de Tráfico, pero deben costear pruebas médicas y psicotécnicas.

Acortar los plazos de renovación implicará enfrentar con más frecuencia el riesgo de perder el carnet, además de asumir el pago de más reconocimientos médicos. Lo que queda definitivamente desterrado es que la edad sea el único criterio: solo el estado físico y la capacidad para conducir decidirán si una persona puede seguir al volante.