n camionero detuvo su marcha en medio de la Patagonia chilena, no por un semáforo ni por un accidente, sino por algo mucho más antiguo: miles de ovejas avanzando en oleadas por la carretera, en lo que se conoce como la veranada o trashumancia. Las imágenes, captadas en video y difundidas masivamente en redes sociales, se convirtieron rápidamente en un fenómeno viral que dejó sin palabras a miles de usuarios en todo el mundo.
La escena es al mismo tiempo cotidiana y extraordinaria para quienes conocen la vida ganadera del sur austral. El rebaño, conducido por arrieros a caballo y con la ayuda de perros ovejeros, cruzaba la ruta como lo ha hecho durante generaciones, sin importar el asfalto ni los automóviles que en algún momento interrumpen su paso —o más bien, a quienes el rebaño interrumpe el suyo.
¿Qué es la trashumancia?
La trashumancia —o veranada, como se la llama coloquialmente en Chile— es una práctica ganadera milenaria que consiste en el traslado estacional del ganado hacia pastizales más frescos y abundantes. En el caso de la Patagonia, los crianceros mueven sus rebaños desde las zonas bajas costeras hacia los valles precordilleranos y altos pastizales andinos a medida que llega el verano, y los retornan al llegar el invierno.
El rebaño no espera: la ruta se detiene, el camionero espera, y la tradición sigue su curso milenario.
Escena captada en la Patagonia chilena, 2026
Los arrieros que mantienen viva la tradición
Detrás de esa nube de lana blanca que paralizó la carretera hay hombres y mujeres a caballo: los arrieros. Son ellos quienes planifican la ruta, conocen los pasos y los tiempos, y guían al ganado con una destreza aprendida de sus padres y abuelos. En la Patagonia, la figura del arriero es inseparable de la identidad cultural del territorio: sin ellos, la veranada no existiría.
El video viral no solo captura la magnitud del rebaño, sino también la dimensión humana de esta tradición: la paciencia del camionero que acepta la espera, la coordinación silenciosa de los arrieros, y la indiferencia majestuosa de las ovejas que simplemente avanzan. Es, en cierta forma, un recordatorio de que en el sur austral hay fuerzas más antiguas que el asfalto.
Un patrimonio en movimiento
La UNESCO ha reconocido la trashumancia como patrimonio cultural inmaterial en varios países del mundo. En Chile, esta práctica enfrenta desafíos crecientes: el cambio climático que altera los pastizales, la presión inmobiliaria en zonas rurales, y el envejecimiento de los crianceros tradicionales. Por eso, cada veranada que cruza una ruta y se hace viral es también una forma de resistencia y visibilización de un modo de vida que merece ser preservado.El camionero rodeado de ovejas lo entendió a su manera: bajó el vidrio, sacó el teléfono, y grabó. Así, sin quererlo, se convirtió en testigo y difusor de una práctica que sobrevive —tal como el rebaño mismo— avanzando lentamente pero sin detenerse.
