Corría 1964 cuando Ford cambió las reglas del juego con el Mustang, un auto compacto, potente y accesible que inauguró un segmento completo: el de los "pony car". General Motors, que apostaba por el Corvair Monza de motor trasero para responder, entendió rápido que ese no sería el rival que necesitaba. La respuesta llegaría dos años más tarde, y llevaría un nombre que nadie conocía todavía.
Ese nombre fue Camaro. Antes de bautizarlo así, Chevrolet lo llamó internamente "Panther", pero buscaba una palabra que comenzara con C y sonara agresiva. Según cuenta la leyenda de la marca, sus propios ingenieros encontraron el término en un viejo diccionario de argot francés, donde significaba algo cercano a "camarada" o "amigo". Cuando la prensa preguntó directamente qué era un Camaro, un ejecutivo de Chevrolet respondió que se trataba de un pequeño animal feroz que se alimentaba de Mustangs, una frase que quedó grabada en la cultura del modelo para siempre.
El Camaro se presentó a la prensa el 12 de septiembre de 1966 en una rueda de prensa telefónica simultánea en catorce ciudades distintas, algo nunca antes intentado en la industria. Llegó a los concesionarios el 29 de septiembre de ese mismo año, comercializado como modelo 1967.
1967 — 1969
Primera generación: nace una leyenda
El Camaro original se construyó sobre la nueva plataforma F-Body, compartida con su hermano de catálogo, el Pontiac Firebird. Se ofreció en carrocería cupé y descapotable, con un motor seis cilindros de acceso y una gama de V8 que iba desde bloques pequeños hasta mecánicas de gran cilindrada pensadas para el cliente que quería correr en verano y guardar el auto en invierno.
En su primer año en el mercado se vendieron cerca de 221.000 unidades, y en sus primeros tres años de vida la producción total rondó los 700.000 ejemplares. La versión Super Sport (SS) llegó con un V8 de 5,7 litros y hasta 295 caballos, mientras que la Rally Sport (RS) apostaba por el estilo. Pero el verdadero mito llegaría poco después.
El Camaro RS/SS también se ganó un lugar en la historia deportiva: en 1967, una unidad convertible con motor 396 lideró la partida de las 500 Millas de Indianápolis, un honor que repitió la primera generación en 1969.
1970 — 1981
Segunda generación: la era más larga
Con la llegada de los setenta, el diseño del Camaro se volvió más largo, más bajo y notablemente más aerodinámico, alejándose de las líneas rectas del original para adoptar una carrocería más curva, en sintonía con lo que empezaba a llegar desde Japón. Fue, además, la generación más extensa en la historia del modelo: doce años de producción ininterrumpida.
El golpe llegó en 1973, cuando la crisis del petróleo obligó a la industria completa a repensar sus motores. Los V8 de 350 caballos dieron paso a mecánicas más modestas, capaces de funcionar con combustibles de menor octanaje. Fue el principio del fin para la época dorada del muscle car, aunque el Camaro logró sobrevivir mejor que muchos de sus rivales directos. De hecho, 1979 terminó siendo su mejor año comercial hasta ese momento, con más de 282.000 unidades vendidas, 85.000 de ellas en versión Z28.
1982 — 2002
Tercera y cuarta generación: la reinvención en cuña
La tercera generación, que llegó en 1982, adoptó una carrocería en forma de cuña y una parrilla con ópticas más profundas, buscando modernizar la imagen del modelo tras años de motores diezmados por la crisis energética. Con la recuperación económica de comienzos de los noventa, el Camaro volvió a ofrecer versiones descapotables y comenzó a optimizar sus mecánicas sin resignar del todo la potencia que lo había hecho famoso.
La cuarta generación, lanzada en 1993, trajo algo que los fanáticos llevaban años esperando: un motor de familia directa con el Corvette, el V8 LT1 de 5,7 litros con 275 caballos, acompañado de una caja manual de seis velocidades. El diseño se volvió aún más afilado, en línea con el lenguaje visual de los noventa, y el Z28 de esa época se ganó una comunidad de seguidores tan fiel como la de su archirrival Firebird, con el que compartía casi toda su mecánica.
El Camaro anterior a 1973 es considerado, hasta hoy, uno de los muscle cars más bonitos jamás fabricados.—
Consenso extendido entre historiadores del automóvil americano
Pero el mercado de los cupés deportivos entró en franca caída durante los años noventa y comienzos de los 2000, presionado por la competencia japonesa y por gustos de consumo que migraban hacia otros segmentos. El aniversario número 35 del modelo, en 2001, coincidió paradójicamente con el peor año de ventas de toda su historia: apenas 29.000 unidades. General Motors no pudo sostener la producción y el 27 de agosto de 2002 salió de la planta de Boisbriand, en Quebec, el último Camaro de cuarta generación. Junto a él se apagó también el Pontiac Firebird. En ese momento, muchos pensaron que era el final definitivo.
2010 — 2015 / 2016 — 2023
El regreso: quinta y sexta generación
El silencio duró siete años. En 2010, siguiendo el camino que ya había trazado el Ford Mustang en 2005, el Camaro resucitó con un diseño de inspiración retro que rendía homenaje directo a la primera generación, pero con tecnología completamente moderna. La apuesta funcionó: la quinta generación superó en ventas a su rival directo durante cinco años consecutivos, con más de 500.000 unidades comercializadas, y trajo de vuelta nombres históricos como el 1LE, el Z/28 y el ZL1.
La sexta generación, presentada en 2016, elevó la vara en desempeño, tecnología y refinamiento sobre una arquitectura más liviana y rígida. Ese año se llevó el premio al Auto del Año de Motor Trend, y para 2017 llegaron el 1LE y un renovado ZL1 con motor sobrealimentado de 6,2 litros V8 y 640 caballos, acoplado a una transmisión automática de diez velocidades.
El Camaro y Sudamérica
Perú y Venezuela figuraron entre los mercados donde llegó a ensamblarse la primera generación del Camaro para cumplir con normativas locales de importación. Décadas más tarde, el legado del modelo también se hizo sentir en el automovilismo regional: la categoría argentina Turismo Carretera anunció que a partir de 2024 la sexta generación del Camaro sería una de las carrocerías homologadas para reemplazar los diseños clásicos de los años sesenta y setenta que habían usado por décadas.
El adiós (por ahora) y el salto a la cultura popular
La producción del Camaro se detuvo nuevamente a fines de 2023. Para despedirlo, Chevrolet lanzó una edición limitada llamada Collector's Edition, con solo 350 unidades en variantes SS y ZL1, disponibles en dos tonos que remitían directamente al nombre original del proyecto: Panther Black Metallic y Panther Matte Black. General Motors fue clara en dejar la puerta abierta: si el nombre vuelve a producción, todo indica que lo hará en versión eléctrica, dentro del plan de la marca de vender solo vehículos de pasajeros eléctricos hacia 2035.
Más allá de las cifras de ventas, el Camaro construyó un lugar propio en el imaginario popular que trasciende el mundo automotor. Su rol como Bumblebee en la saga Transformers lo presentó a una generación entera que jamás vio en vivo un pony car de los años sesenta, confirmando que, casi seis décadas después de aquel primer anuncio telefónico simultáneo en catorce ciudades, el "pequeño animal feroz" de Chevrolet sigue encontrando maneras de mantenerse relevante.
