Desde su implementación en 2025, los aranceles impuestos por la administración Trump a vehículos y autopartes importados han generado un costo acumulado de al menos 35.400 millones de dólares para la industria automotriz global, según un análisis de reportes financieros publicado por Automotive News.
La cifra equivale a más del 10% del PIB proyectado de EE.UU. para 2026 y pone en evidencia el profundo impacto estructural de una política comercial que, según sus críticos, fue diseñada para proteger la manufactura doméstica pero terminó encareciendo los autos para todos.
Toyota es el fabricante más golpeado, con proyecciones de 9.100 millones de dólares en costos arancelarios para su año fiscal que concluye en marzo de 2026. Les siguen los tres grandes de Detroit —Ford, General Motors y Stellantis— con 6.500 millones de dólares en costos colectivos durante 2025, y marcas como BMW, Honda y Hyundai-Kia, que también reportaron impactos superiores a los 1.000 millones de dólares cada una.
El arancel del 15% aplicado a vehículos provenientes de la Unión Europea, Japón y Corea del Sur, junto con el 25% sobre autopartes no fabricadas en EE.UU. dentro del bloque TLCAN, ha trastocado cadenas de suministro que tomaron décadas en construirse. En términos prácticos, los vehículos importados sufrieron alzas de precio de entre 5.000 y 8.900 dólares por unidad, mientras que los fabricados en territorio estadounidense subieron entre 1.600 y 2.000 dólares debido al mayor costo de acero y aluminio.
Un dato relevante para el consumidor chileno que importa vehículos desde EE.UU.: los precios base han aumentado de forma sostenida y no hay señales de reversión a corto plazo, salvo que los acuerdos comerciales en curso con la UE generen un alivio más amplio para la industria.
