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BYD Song Plus | Foto: BYD

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La industria automotriz mundial vive un fenómeno que hace una década parecía impensable: las marcas chinas están conquistando América Latina, y ni los aranceles ni las restricciones comerciales logran detenerlas. El caso más extremo es México, donde BYD concentra aproximadamente el 70% de todos los vehículos eléctricos e híbridos enchufables vendidos en el país, según estimaciones de Bloomberg.

El dato es aún más impactante si se considera que desde el 1 de enero de 2026, el gobierno mexicano aplica aranceles de hasta 50% a los autos importados desde China. A pesar de esa barrera, las ventas de autos chinos crecieron casi un 29% en enero de 2026 respecto al año anterior, llegando a casi 15.000 unidades en solo ese mes. BYD, Chery, Geely y Great Wall encabezan este avance.

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La ventaja competitiva de los chinos se basa en una ecuación simple: precios muy por debajo de los rivales. El BYD Dolphin Mini EV, el modelo más popular de la marca en México, cuesta cerca de 415.800 pesos mexicanos menos que su competidor más directo, el Chevrolet Spark EUV. En pesos chilenos, la diferencia equivale a aproximadamente $19.530.000 CLP menos por unidad.

En Argentina, el fenómeno es similar pero impulsado por reformas arancelarias favorables. Marcas como Dongfeng, BYD y Chery ya ofrecen más de 40 modelos distintos, mayoritariamente SUVs y vehículos electrificados, con precios desde los USD 20.000 (unos $17.298.000.000 CLP). El gobierno argentino redujo aranceles para vehículos eléctricos e híbridos, generando condiciones ideales para la expansión china.

Chery, por su parte, analiza activamente un ingreso al mercado estadounidense, aunque enfrenta el obstáculo de aranceles del 100% impuestos por Washington. En respuesta, varias marcas chinas estudian instalar plantas de ensamblaje en México y Argentina, lo que les permitiría eludir esas barreras y consolidar su presencia en Norteamérica.

En Chile, BYD, Chery y GWM ya están presentes con una oferta creciente. El mercado chileno es estratégico por su apertura comercial, la alta penetración de smartphones y tecnología, y la creciente demanda por vehículos más eficientes. El gran desafío local sigue siendo la infraestructura de carga, aunque el sector privado y el Estado han acelerado inversiones en este frente. Todo indica que la segunda mitad de 2026 podría marcar un punto de inflexión en el mercado nacional.

Fuentes: Motor1.com, Autocosmos, CNN en Español, Motorpasión, Actualidad Motor, SEC (Stellantis / Ferrari), AIE Global EV Outlook 2026