España ha reforzado la Ley 7/2023 sobre derechos y bienestar animal, imponiendo sanciones económicas que pueden superar los 10.000 euros para quienes dejen a sus perros en el coche bajo condiciones de riesgo. Con la llegada del verano y temperaturas en aumento, las autoridades recuerdan que el interior de un vehículo estacionado puede convertirse en una verdadera trampa mortal para las mascotas en cuestión de minutos.
Se ha comprobado que a 22 °C en el exterior, el habitáculo de un coche cerrado puede alcanzar hasta 47 °C en apenas una hora. Incluso si el vehículo está a la sombra o tiene las ventanillas ligeramente abiertas, el calor puede resultar letal para los animales.
La ley, vigente desde septiembre de 2023, deja claro que está prohibido dejar a perros u otras mascotas solas dentro de automóviles cerrados si esto supone exponerlas a condiciones peligrosas, como calor extremo. No importa el tiempo: aunque sean solo cinco minutos, si la vida del animal está en peligro, se considera una infracción.
No obstante, la normativa sí permite que el animal permanezca en el coche, siempre y cuando se tomen las medidas necesarias para garantizar una adecuada temperatura y ventilación. Básicamente, esto exige mantener el climatizador funcionando. Sin embargo, dejar el motor encendido para usar el aire acondicionado puede estar prohibido en muchos municipios por las ordenanzas ambientales, además de representar riesgos si el conductor no está presente.
En cuanto a las recomendaciones, lo más seguro es no dejar al animal solo en el vehículo. Si no es posible evitar la parada bajo el sol, es esencial buscar un sitio a la sombra, abrir ventanillas solo si el sistema es seguro y reducir al máximo el tiempo de espera. Algunos coches eléctricos e híbridos equipados con climatización remota o a través de app permiten mantener el aire acondicionado incluso con el motor apagado, siendo esta la opción más segura. En cualquier otro caso, la sugerencia es clara: no dejar a tu mascota en el auto.
Las sanciones contempladas por la ley varían según el daño causado al animal. Si no hay daño físico ni alteración en el comportamiento, la multa puede ir de 500 a 10.000 euros. Si el animal resulta afectado, la infracción se clasifica como grave, con sanciones de entre 10.001 y 50.000 euros. En caso de secuelas permanentes o la muerte del animal, la multa puede alcanzar los 200.000 euros, además de la posible inhabilitación para tener mascotas y prisión de seis a dieciocho meses por vía penal.
No existe un límite mínimo de tiempo permitido para dejar a un animal en el coche bajo riesgo. Lo que la ley evalúa es el peligro para la vida o la integridad del animal, más allá de excusas basadas en la duración de la espera.
