La Dirección General de Tráfico (DGT) ha empezado a probar en España un nuevo sistema de radares inteligentes capaces de modificar el límite de velocidad según lo que ocurra en la carretera. La medida, ya implantada en países como Alemania y Francia, está operativa por ahora en dos autopistas de Cataluña y podría extenderse a otras vías si los resultados son positivos.
El objetivo es reducir la siniestralidad adaptando la velocidad a situaciones como retenciones, lluvia, niebla, presencia de camiones o incidentes en la calzada. El sistema funciona mediante cámaras, sensores e inteligencia artificial que analizan el estado del tráfico en tiempo real.
La AP-7 estrena el radar de velocidad variable
La primera autopista en incorporar esta tecnología es la AP-7, una de las vías con mayor tráfico del país, que conecta La Jonquera (Girona) con Guadiaro (Cádiz). La prueba se desarrolla en el tramo entre Maçanet de la Selva y El Vendrell, donde la DGT y el Servei Català de Trànsit han instalado un sistema que ajusta automáticamente el límite de velocidad.
Cuando detecta una situación de riesgo, el sistema puede bajar el límite habitual de 120 km/h hasta 100, 80 o incluso 60 km/h. Los conductores deberán fijarse en los paneles luminosos situados sobre la calzada, ya que la velocidad que muestran pasa a ser el límite vigente y su incumplimiento puede derivar en sanciones.
La AP-2 reduce la velocidad cuando aparece la niebla
El segundo proyecto está en la AP-2, la autopista que une Zaragoza y Tarragona, donde el sistema se ha diseñado específicamente para mejorar la seguridad durante los episodios de niebla. El dispositivo está instalado entre Castelldans y Les Borges Blanques, una zona donde la visibilidad suele reducirse de forma considerable en determinados periodos del año.
A diferencia del sistema de la AP-7, este proyecto prioriza la gestión del tráfico cuando empeoran las condiciones meteorológicas. En esos casos puede establecer límites de hasta 40 km/h, una reducción excepcional que solo se aplica mientras exista riesgo por falta de visibilidad.
Más de 1.000 activaciones en su primer año
Aunque sigue en fase de pruebas, el sistema de la AP-2 ya muestra una actividad constante. Durante su primer año de funcionamiento ha activado reducciones de velocidad casi 1.200 veces y ha permanecido operativo más de 400 horas.
La mayoría de las activaciones correspondieron a situaciones de riesgo moderado:
- 48 % en nivel amarillo
- 16 % en nivel naranja
- 4 % en nivel rojo, reservado para los episodios de niebla más intensa
El proyecto ha sido financiado con 8 millones de euros procedentes de fondos europeos del Plan de Recuperación de la Unión Europea. Integra varios elementos tecnológicos, como radar fijo sancionador, paneles de velocidad variable, iluminación específica y sistemas láser para monitorizar la visibilidad.
¿Llegarán estos radares a más carreteras?
Por ahora, la DGT limita las pruebas a estos dos corredores catalanes, pero la intención es evaluar si la reducción dinámica de velocidad consigue disminuir la siniestralidad y mejorar la fluidez del tráfico.
Si los resultados confirman su eficacia, España podría seguir el camino de otros países europeos donde los límites de velocidad variables ya forman parte de la gestión habitual de las autopistas. Eso abriría la puerta a su futura implantación en otras carreteras con alta intensidad de circulación o condiciones meteorológicas especialmente adversas.
