Toyota se convirtió en el último gran fabricante en sumarse a la carrera global de los vehículos eléctricos de autonomía extendida (EREV, por sus siglas en inglés), con planes de iniciar su producción en China durante la primavera de 2027. La marca japonesa espera fabricar 200.000 unidades ese año y elevar la cifra a cerca de 400.000 en 2028, según información de Nikkei.
Con esta apuesta, Toyota sigue los pasos de Hyundai, Ford, Stellantis, Nissan y otras automotrices que ya avanzan en el segmento. El EREV se convierte así en su quinta opción de vehículo "electrificado", junto a los eléctricos a batería (BEV), los híbridos enchufables (PHEV), los híbridos convencionales (HEV) y los de celda de combustible (FCEV).
Qué distingue a un EREV
Estos vehículos usan un motor a gasolina para cargar la batería cuando baja su nivel, lo que amplía la autonomía y permite mover las ruedas casi siempre con energía eléctrica. La batería suele ser más pequeña que la de un BEV y el motor, más pequeño que el de un PHEV.
Entre sus ventajas figura un funcionamiento más silencioso y, en muchos casos, un precio más bajo que un enchufable, además de una conducción más parecida a la de un eléctrico puro. Como contrapartida, son menos eficientes que un vehículo totalmente eléctrico y, al contar con un motor de combustión, exigen más mantenimiento que un BEV.
China, el mercado clave
Toyota apuesta por esta tecnología para competir en China, el mayor mercado de vehículos eléctricos del mundo. Ese país está dominado por marcas locales de bajo costo como BYD, pero la automotriz ve una oportunidad en los EREV.
La lógica es clara: como estos modelos pueden ser más avanzados que los BEV, las automotrices logran ofrecerlos a precios más altos y así esquivar la intensa guerra de precios que golpea al sector. Un ejecutivo de Toyota advirtió que "la competencia en China se intensifica mientras el mercado se concentra en los vehículos eléctricos a batería, lo que genera guerras de precios entre los fabricantes", y agregó: "Necesitamos tomar medidas para evitar que nos arrastren a esa competencia".
El giro de una marca híbrida
Después de construir su legado sobre los híbridos, Toyota se ve obligada a romper con sus formas tradicionales. Como los híbridos quedan fuera del incentivo chino para vehículos de nueva energía (NEV), la compañía apuesta por los EREV como un punto medio entre los eléctricos a batería y los enchufables.
La automotriz vendió alrededor de 200.000 vehículos eléctricos a batería y 180.000 híbridos enchufables a nivel global en 2025. Cada vez más, la firma japonesa depende de baterías, software, manufactura y otros componentes provenientes de China para sus nuevos modelos.
Un ejemplo es el bZ3X, su popular SUV eléctrico en el país asiático, que arranca en solo 94.800 yuanes, unos 14.000 dólares. Producido por GAC Toyota, la empresa conjunta entre Toyota y el grupo chino GAC, el modelo fue el NEV de joint venture más vendido en China hasta agosto.
Según algunas estimaciones, el bZ3X utiliza casi un 90% de piezas de origen chino, incluidas baterías de BYD y software de conducción autónoma de Momenta.
Y Toyota no está sola en ese camino. La mayoría de los fabricantes extranjeros recurre de algún modo a China para desarrollar sus vehículos eléctricos de nueva generación. Las automotrices japonesas, históricamente lentas en la transición hacia lo eléctrico, buscan ahora ponerse al día con tecnología, baterías, plataformas, software y prácticas de manufactura chinas para competir a nivel global.
