Hay autos rápidos. Hay autos muy rápidos. Y luego está el Koenigsegg Jesko Absolut, un hipercoche sueco que lleva años siendo presentado como el auto de producción más veloz jamás construido, con un asterisco enorme al lado de esa afirmación.
El número que nadie ha visto en vivo
Según Koenigsegg, su velocidad máxima teórica es de 531 km/h (330 mph), una cifra que surge de las simulaciones cuando se consideran todos los factores: potencia, transmisión, superficie frontal y rendimiento aerodinámico. El motor, un V8 biturbo de 5.0 litros, entrega hasta 1.600 caballos de fuerza corriendo con bioetanol E85.
El problema es que aún no ha sido posible poner a prueba esta afirmación en la práctica, debido a la falta de una pista de prueba adecuada. No es excusa: a 532 km/h, el auto necesitaría varios kilómetros solo para llegar a esa velocidad, y varios más para frenarse. No existe ninguna pista o carretera disponible que cumpla esos requisitos.
Lo que sí ha probado
El Jesko Absolut no es un auto de papel. El 27 de junio de 2024, el piloto de pruebas Markus Lundh completó una carrera récord en la pista de pruebas de Örebro, Suecia, logrando un 0-400-0 km/h en 27,83 segundos y alcanzando una velocidad máxima de 412 km/h antes de frenar. En esa sola carrera batió cuatro récords mundiales.
412 km/h ya es un número que desafía la imaginación. Y según Koenigsegg, el auto apenas había llegado al 77% de su capacidad teórica.
El debate que no se cierra
Koenigsegg afirma que el Jesko Absolut tiene el potencial de establecer un nuevo récord mundial de velocidad máxima para un auto de producción, aunque esto aún no se ha verificado oficialmente. Y ahí está el nudo del asunto: en el mundo de los hipercars, los números no verificados generan tanta admiración como escepticismo.
No es el único caso. En 2021, el SSC Tuatara reclamó una velocidad promedio bidireccional de 282,9 mph, y Bugatti estableció su propio número con el Chiron Super Sport 300+, aunque los registros de Bugatti también han estado en disputa. La línea entre el marketing y la ingeniería real es, en este segmento, extraordinariamente delgada.
¿Por qué importa?
Porque el Jesko Absolut no es solo un auto: es una promesa. Las 125 unidades producidas ya están todas vendidas, a un precio que ronda los 3 millones de dólares cada una. Sus dueños compraron un número en una hoja de especificaciones que nadie ha visto en la realidad.
Puede que el día en que el Jesko Absolut intente su récord oficial sea uno de los más importantes en la historia del automovilismo. O puede que ese día nunca llegue, y la cifra de 532 km/h quede para siempre como lo más rápido que un auto jamás prometió ser.
