Robo autos, Freepik
Robo autos | Foto: Freepik

Comparte esta nota

X

Parece injusto, pero tiene una explicación. Y entenderla puede ahorrarte plata.

Cuando vas a contratar un seguro de auto, lo primero que miras es el precio. Normal. Pero detrás de ese número hay todo un sistema de cálculo que explica por qué dos autos idénticos —mismo modelo, mismo año, mismo color— pueden terminar pagando primas completamente distintas.

Añadir Autoguía como fuente preferida en Google

Tu "perfil de riesgo" lo determina todo

Las aseguradoras no ponen el precio al azar. Usan modelos estadísticos que estiman qué tan probable es que tú, específicamente, tengas un accidente o te roben el auto. Para ese cálculo meten en la ecuación cosas como:

Tu historial de manejo, tu edad, en qué comuna vives, cómo usas el vehículo, qué tan fácil es robar o reparar tu modelo específico, e incluso cómo te has comportado como conductor en el tiempo.

Resultado: el mismo Volkswagen ID.4 puede costar muy distinto asegurarlo dependiendo de quién lo maneja y dónde lo guarda.

No todo es el precio mensual

Acá está el error más común. Dos seguros pueden tener precios similares pero cubrir cosas muy distintas. Algunos incluyen vehículo de reemplazo, otros no. Algunos cubren robo por asalto, otros lo excluyen o tienen deducibles altos. Algunos exigen que tengas garaje o instales un dispositivo GPS.

"Por ahorrar un par de UF al año, un asegurado puede asumir una pérdida de hasta un 30% del valor de su vehículo en un siniestro", advierte José Castellano, director de ACOSEG.

Los precios también suben porque el mercado cambia

Si últimamente notaste que tu seguro se encareció sin que hayas tenido ningún accidente, no es casualidad. La industria funciona en equilibrio cuando los pagos por siniestros no superan el 75% de lo recaudado. Cuando sube el robo de autos, cuando los repuestos se encarecen o cuando aumentan los accidentes en general, ese equilibrio se rompe —y las tarifas suben para todos.

En los últimos años algunas aseguradoras han respondido recortando coberturas para mantener precios bajos, mientras otras mantienen coberturas amplias pero cobran más. Ninguna opción es automáticamente mejor: depende de qué tan expuesto estás tú.

¿Qué hacer con todo esto?

Antes de renovar o contratar, vale la pena revisar no solo el precio, sino exactamente qué cubre la póliza en caso de robo, pérdida total o accidente. Un corredor de seguros puede ayudarte a comparar peras con peras —no solo el número mensual, sino lo que realmente recibirías si algo pasa.