MB.DRIVE ASSIST PRO, Mercedes Benza
MB.DRIVE ASSIST PRO | Foto: Mercedes Benza

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Mercedes-Benz quiere ser el primer fabricante europeo en llevar la conducción asistida a las calles de las ciudades, y está moviendo fichas en esa dirección con una velocidad que pocos esperaban. La marca alemana anunció que comenzará a implementar su sistema MB.DRIVE ASSIST PRO en ciudades seleccionadas de Alemania a partir de finales de 2026, con una expansión nacional prevista para 2027.

Un mercado con rivales de peso

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El anuncio coloca a la automotriz en plena competencia tecnológica con Tesla y BMW, fabricantes que también aceleran el desarrollo de soluciones de conducción automatizada para entornos urbanos en Europa. La carrera por liderar este segmento está lejos de tener un ganador definido, y cada novedad que se anuncia cambia el tablero.

Desde adentro de la empresa, el mensaje es claro. De acuerdo con Joerg Burzer, director de tecnología de Mercedes-Benz, el objetivo es mantener a la compañía a la vanguardia de la competencia mundial en conducción asistida y automatizada. El directivo confirmó que la empresa trabaja de manera coordinada con el Ministerio de Transportes alemán y la autoridad vial KBA para agilizar la aprobación de estas tecnologías.

Primero China, ahora Europa

El MB.DRIVE ASSIST PRO no es una promesa a futuro: ya existe y funciona. El sistema opera en China desde finales de 2025 y también está previsto para el mercado estadounidense en el transcurso de este año. En Alemania, las primeras ciudades en recibir esta tecnología serán Stuttgart y Múnich, antes de su despliegue a mayor escala.

La tecnología no nació sola. El sistema fue desarrollado en colaboración con Nvidia, y permitirá que los vehículos gestionen situaciones complejas de tráfico urbano, incluyendo semáforos, cambios de carril y circulación densa, aunque siempre bajo supervisión del conductor.

El verdadero desafío: las ciudades

El salto de la autopista a la ciudad no es menor. La mayoría de las tecnologías de conducción autónoma disponibles actualmente se limitan a autopistas, donde las condiciones son más predecibles. Las ciudades, en cambio, implican mayores desafíos debido a la presencia constante de peatones, ciclistas y escenarios imprevistos. Que Mercedes-Benz apueste a ese entorno es una señal de que la tecnología madura más rápido de lo que muchos anticipaban.

El contexto europeo

Mercedes-Benz no está sola en esta carrera. Tesla busca ampliar en la Unión Europea la aprobación de su sistema de conducción totalmente autónoma supervisada, tras obtener luz verde inicial en Países Bajos y Lituania. BMW, por su parte, también planea introducir funciones de conducción urbana automatizada en Alemania antes de finalizar el año.

El Estado alemán, por su lado, no es un espectador pasivo. El gobierno ha reiterado su intención de convertir al país en un referente global en innovación de movilidad autónoma, fortaleciendo la colaboración con fabricantes y empresas tecnológicas para acelerar el desarrollo de estas soluciones.

Lo que está en juego es más que una ventaja competitiva entre marcas. Alemania, que históricamente construyó su identidad industrial sobre el motor de combustión, está apostando ahora a redefinir su liderazgo en torno a la inteligencia de sus vehículos. Y Mercedes-Benz quiere ser la punta de lanza de esa transformación.