Toyota anunció una inversión de 3,600 millones de dólares para expandir su planta de manufactura en San Antonio, Texas, estrategia que implica trasladar parte de la producción de la camioneta Tacoma desde México hacia Estados Unidos en los próximos cuatro años.
La decisión llega en un contexto marcado por la incertidumbre sobre el T-MEC y la insistencia de la administración de Donald Trump para que la producción automotriz retorne a territorio estadounidense, junto con la amenaza de aranceles de hasta 25% para los vehículos importados desde México. Este movimiento permite a Toyota reducir su exposición a esas tarifas y fortalecer su presencia en el mercado estadounidense.
La expansión en Texas contempla una segunda línea de ensamblaje, la generación de aproximadamente 2,000 empleos especializados y la duplicación del tamaño de la planta hacia 2030, sumando 2.5 millones de pies cuadrados adicionales. La capacidad anual también aumentará de cerca de 200,000 a 350,000 vehículos, alcanzando un total de aproximadamente 6,000 empleados una vez terminado el proyecto. Además, el complejo albergará una nueva planta de ejes traseros próximamente.
La transición será gradual, extendiéndose por cuatro años y afectando principalmente la fábrica de Tijuana, Baja California, aunque Toyota continuará produciendo la Tacoma en su planta de Guanajuato y no planea abandonar sus operaciones en México. El futuro de la planta en Tijuana, que en 2023 ensambló 166,653 Tacoma y depende exclusivamente de ese modelo, permanece sin definir hasta que la empresa indique qué proyectos o modelos asignará a esas instalaciones.
El gobierno de Baja California, por su parte, aseguró mantener contacto con la compañía y confirmó que la marca no se retira del estado, aunque la incertidumbre persiste para la mano de obra local y la comunidad vinculada al complejo. La planta de Tijuana opera desde hace dos décadas y buena parte de su producción se exporta principalmente a Estados Unidos y Canadá.
En Texas, la inversión fue respaldada por incentivos estatales y el gobernador Greg Abbott celebró la expansión, que considera fortalece al estado como uno de los principales polos industriales de América del Norte. El complejo industrial incluirá una red de 23 proveedores dentro de la planta y se beneficiará de políticas amigables para la industria y acceso a fuerza laboral capacitada y terrenos disponibles.
Toyota aclaró que su compromiso con su red de producción en Estados Unidos, Canadá y México se mantiene, y reiteró la importancia de alcanzar un acuerdo claro en la actualización del T-MEC para preservar la competitividad de la región en el sector automotriz global.
Actualmente, la Tacoma es la pick-up mediana más vendida en Estados Unidos y el fortalecimiento de la manufactura local se produce mientras Toyota se acerca a superar a General Motors en ventas de vehículos nuevos. La firma japonesa ya suma más de 8,300 millones de dólares invertidos en su complejo texano desde 2003 y avanza en su meta de destinar 10,000 millones de dólares a la manufactura estadounidense antes de que termine la década.
