La distancia que recorre un vehículo antes de detenerse por completo depende de más factores que los frenos. Según Bridgestone, los neumáticos cumplen una función determinante en una frenada de emergencia: son el único punto de contacto con el pavimento y los encargados de transmitir al suelo la fuerza de frenado. De ahí que su estado influya directamente en los metros disponibles para evitar una colisión.
Al pensar en una frenada de emergencia normalmente nos concentramos en los frenos. Pero su trabajo necesita complementarse con neumáticos en buenas condiciones y una velocidad adecuada al entorno
Miguel Ángel Alvarado, Ingeniero de Ventas Senior de Bridgestone Chile
La detención empieza antes de pisar el pedal
La distancia total de detención reúne dos etapas. La primera es la distancia de reacción, es decir, el recorrido que hace el vehículo mientras el conductor identifica el peligro y responde. La segunda es la distancia de frenado, que comienza al accionar el pedal y termina cuando el automóvil se detiene.
Para dimensionarlo, a 50 km/h un vehículo avanza cerca de 14 metros en un segundo. Si el conductor tarda ese tiempo en reaccionar, recorrerá esa distancia antes de empezar a frenar. A ese tramo se suma el espacio necesario para detenerse, que varía según la velocidad, la pendiente, el pavimento y las condiciones del vehículo. Por eso, mantener la atención y una distancia suficiente con el auto que va adelante resulta tan relevante como el mantenimiento.
Qué ocurre con un neumático desgastado
En superficies mojadas, los surcos de la banda de rodadura evacuan el agua de la zona de contacto con el pavimento. Cuando su profundidad disminuye, esa capacidad se reduce y la adherencia puede verse comprometida. La velocidad y la cantidad de agua acumulada también inciden en el riesgo de aquaplaning, fenómeno en el que el neumático pierde contacto efectivo con la calzada.
No existe una cantidad fija de metros que un neumático desgastado agregue a todas las frenadas. El resultado depende de varias condiciones que actúan al mismo tiempo. Lo que sí puede hacer el conductor es reducir los riesgos: revisar sus neumáticos, mantener los frenos y adaptar la velocidad, especialmente cuando el pavimento está mojado
Alvarado
Bridgestone recomienda inspeccionar periódicamente la banda de rodadura, verificar la presión con los neumáticos fríos y solicitar una evaluación ante daños o desgaste irregular. A estas medidas se suman una conducción atenta y una mayor distancia de seguridad cuando disminuye la adherencia. En una emergencia, los metros disponibles importan: cuidar los neumáticos y ajustar la conducción a las condiciones del camino ayuda a conservar el margen necesario para responder.
