Chile tiene un problema con los autos eléctricos e híbridos: quiere masificarlos, pero los grava como si fueran artículos de lujo. Mientras países europeos subsidian la compra de eléctricos y reducen impuestos para incentivar la transición, en Chile los vehículos electrificados pagan aranceles de importación más altos que los autos a combustión, tributan con impuesto al lujo y enfrentan trabas legales para instalar cargadores en edificios.
Ante el alza de más del 30% en los precios de los combustibles y el boom de interés en vehículos electrificados que registró el mercado en marzo de 2026, la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC) presentó un paquete de medidas de política pública para acelerar la transición. Aquí el detalle de cada propuesta y lo que significaría en la práctica.
Medida 1: Reponer el permiso de circulación a $0 para eléctricos e híbridos
Hasta hace algunos años, los vehículos eléctricos e híbridos en Chile tenían permiso de circulación gratuito como incentivo a su adopción. Ese beneficio fue eliminado progresivamente y hoy estos vehículos pagan un 25% del valor que les correspondería según la tasación fiscal. El año que viene, ese porcentaje subiría al 50%.
ANAC propone reponer el beneficio completo —permiso de circulación a costo $0— para todos los vehículos eléctricos e híbridos vendidos en los últimos tres años o desde el 1 de enero de 2023.
En términos concretos, para un auto eléctrico con un avalúo fiscal de 20 millones de pesos, el permiso de circulación actual puede ser de entre 50.000 y 150.000 pesos anuales. Eliminar ese costo no es un ahorro enorme, pero sí es una señal de política pública que importa a la hora de comparar el costo total de propiedad.
Medida 2: Eliminar el arancel de importación del 6% para eléctricos e híbridos
Este es quizás el punto más paradójico del sistema tributario chileno actual. Los vehículos a combustión convencionales tienen arancel de importación del 0% —gracias a los tratados de libre comercio con Japón, Corea del Sur, Europa y otros países—. Los vehículos eléctricos e híbridos, en cambio, pagan un arancel del 6% porque muchos provienen de China, con quien Chile no tiene tratado de libre comercio en este ámbito.
El resultado es absurdo desde el punto de vista de los objetivos ambientales: el auto que contamina menos paga más impuesto de importación que el que contamina más. ANAC propone eliminar ese arancel para nivelar la cancha.
¿Cuánto impacta en el precio? En un auto eléctrico con valor de importación de 15.000 dólares, un arancel del 6% significa 900 dólares adicionales, equivalente a unos 900.000 pesos al tipo de cambio actual. No es la diferencia entre comprar y no comprar, pero sumado a otros costos adicionales, contribuye a la brecha de precio entre eléctricos y combustión.
Medida 3: Derogar el impuesto al lujo para vehículos eléctricos, híbridos y enchufables
Chile tiene un impuesto anual al "lujo" que grava ciertos bienes con alto valor. Los vehículos eléctricos e híbridos, por sus precios de lista más altos que los equivalentes a combustión, caen frecuentemente en ese impuesto, pagando un 2% adicional sobre su avalúo cada año.
La ironía es notable: se grava con impuesto al lujo precisamente a los autos que emiten menos, que consumen menos recursos naturales importados y que el propio Estado dice querer masificar.
ANAC propone derogar ese impuesto para vehículos eléctricos, híbridos y enchufables, reconociendo que su mayor precio de lista no es un indicador de lujo sino de tecnología más compleja y costosa de producir.
Un auto eléctrico con avalúo fiscal de 25 millones de pesos paga 500.000 pesos anuales solo por este impuesto. En diez años de vida útil, eso suma 5 millones de pesos adicionales que no paga un auto a gasolina equivalente.
Medida 4: Eliminar o reducir el IVA para vehículos electrificados
Esta es la medida de mayor impacto potencial en el precio de lista. El IVA del 19% se aplica a todos los vehículos en Chile sin distinción. ANAC propone eliminar o reducir ese impuesto para vehículos eléctricos, híbridos y enchufables, siguiendo la experiencia de países como Noruega, que eliminó el IVA para eléctricos y vio su participación de mercado dispararse hasta el 90%.
La propuesta también incluye que el gasto en vehículos electrificados sea aceptado como gasto tributario para Pymes y empresas medianas, facilitando que las flotas corporativas y de reparto aceleren su transición eléctrica.
En términos de impacto en precio: sobre un auto eléctrico con precio de lista de 25 millones de pesos, el IVA representa casi 4 millones de pesos. Eliminarlo o reducirlo a la mitad podría ser el factor que lleve ese modelo al rango de precio donde el comprador masivo lo considera.
Medida 5: Incentivar la creación de redes de carga en todo el país
Sin carga, no hay eléctricos. ANAC propone incentivos específicos para la instalación de infraestructura de recarga, tanto en domicilios particulares como en estaciones de servicio y lugares de acceso público.
El argumento es sencillo: si bien la red pública creció 91% en un año y ya suma 2.176 puntos según datos de la SEC, el ritmo de instalación de nuevos puntos públicos se desaceleró en el primer trimestre de 2026. Sin incentivos que corrijan esa tendencia, la infraestructura podría quedarse corta respecto al crecimiento del parque eléctrico.
Los incentivos propuestos podrían tomar la forma de subsidios directos a la instalación, exenciones tributarias para inversiones en carga o la creación de un fondo específico para expandir la red fuera de la Región Metropolitana, donde la cobertura todavía es limitada.
Medida 6: Facilitar los permisos para instalar cargadores en viviendas y edificios
Esta es quizás la medida más cotidiana y al mismo tiempo más bloqueante para la adopción masiva de eléctricos en Chile: la dificultad para instalar un cargador domiciliario en edificios con copropiedad.
Hoy, instalar un cargador en el estacionamiento de un departamento puede requerir la aprobación de la asamblea de copropietarios, trámites con el administrador, modificaciones en los medidores de electricidad y permisos que en la práctica pueden tardar meses o incluso ser rechazados. Para alguien que vive en departamento —que es una parte importante de la población urbana chilena— esa barrera puede ser definitoria a la hora de descartar un eléctrico.
ANAC propone revisar la nueva Ley de Copropiedad Inmobiliaria y sus reglamentos para facilitar la instalación de cargadores individuales, estableciendo un proceso simplificado que no requiera aprobación de asamblea cuando el cargador se instala en el estacionamiento privado del propietario y el consumo se mide de forma individual.
¿Cuál es la urgencia?
El contexto hace estas propuestas especialmente relevantes. Con combustibles subiendo más del 30%, las consultas por autos electrificados se multiplicaron por más de cuatro en pocas semanas. Hay demanda real y creciente. El mercado está listo para acelerar la transición.
Pero si esa demanda choca con precios todavía altos por impuestos asimétricos, falta de infraestructura y trabas burocráticas para cargar en casa, parte de ese interés se va a frustrar y el comprador va a terminar eligiendo un auto a gasolina por defecto.
Las medidas propuestas por ANAC no son revolucionarias: son correcciones de asimetrías que hoy penalizan precisamente a los vehículos que la política pública dice querer promover. Implementarlas no resolvería todos los desafíos de la electromovilidad en Chile, pero sería un paso concreto hacia una transición más rápida y más justa para el comprador.
Fuente: Informe de Ventas Vehículos Cero y Bajas Emisiones ANAC A.G. - Marzo 2026
