El avance de los vehículos eléctricos en Chile tiene una contraparte que avanza más lento: la infraestructura de recarga. Según el informe mensual de la Asociación Nacional de Automotrices de Chile (ANAC) con datos de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), durante el primer cuatrimestre de 2026 se registraron 84 nuevos puntos de carga pública en el país. Un número que refleja progreso, pero también las brechas que aún quedan por resolver.
¿Qué tipo de cargadores se instalaron?
De los 84 nuevos puntos, 70 corresponden a conectores de carga rápida CCS Tipo 2, el estándar más extendido entre los vehículos eléctricos que se venden hoy en Chile. También se incorporó un conector CHAdeMO —formato que mantienen algunos modelos japoneses como el Nissan Leaf— y 13 puntos de carga en corriente alterna (AC), más lentos pero útiles para estacionamientos de larga permanencia como malls, hoteles u oficinas.
El problema de la concentración geográfica
El dato más llamativo del período es la distribución territorial: el 78% de toda la nueva infraestructura pública se instaló en la Región Metropolitana. Esto significa que el resto del país —desde Arica hasta Punta Arenas— absorbió apenas el 22% de los nuevos puntos. Una realidad que frena la adopción eléctrica fuera de Santiago y convierte los viajes interregionales en un desafío logístico para los propietarios de vehículos eléctricos de autonomía limitada.
Instalaciones totales: el sector privado tira del carro
En términos globales, la SEC contabilizó 405 nuevas instalaciones vinculadas a electromovilidad en los primeros cuatro meses del año, cifra prácticamente idéntica a las 406 del mismo período de 2025. Sin embargo, la composición cambió de forma significativa.
Las instalaciones privadas fueron las grandes protagonistas: 360 nuevos establecimientos, un 5% más que el año anterior, que incorporaron 412 cargadores con una potencia total de 3,8 MW. Con un promedio de 9,2 kW por cargador, se trata principalmente de equipos de carga lenta, típicos de empresas, condominios y estacionamientos privados.
La carga pública, en cambio, mostró una caída preocupante. Solo se sumaron 27 nuevos establecimientos públicos frente a los 53 del mismo período de 2025, lo que representa una baja del 49%. Eso sí, la potencia instalada en esos 27 proyectos fue considerable: 43 cargadores con una potencia total de 5,0 MW, equivalente a un promedio de 116 kW por cargador. Es decir, menos puntos pero más potentes.
Transporte público eléctrico: una señal desde el Biobío
En materia de movilidad colectiva, el período dejó una buena noticia fuera de la capital. La SEC registró un nuevo terminal de buses eléctricos en la Región del Biobío, equipado con seis cargadores de aproximadamente 150 kW cada uno, alcanzando una capacidad total cercana a 1,0 MW. Una señal de que la electromovilidad en transporte público comienza a descentralizarse, aunque aún de forma incipiente.
El desafío que viene
Los números de 2026 revelan una electromovilidad chilena con dos velocidades. Por un lado, las ventas de vehículos eléctricos e híbridos rompen récords mes a mes. Por el otro, la infraestructura pública de recarga crece a un ritmo más lento y con una distribución territorial que favorece ampliamente a Santiago. Cerrar esa brecha será clave para que la transición eléctrica sea una oportunidad real para todo el país, y no solo para quienes viven en la capital.
