Donald Trump acaparará de nuevo los reflectores este domingo al dar la vuelta de honor de la carrera de la serie IndyCar por las calles de Washington, uno de los actos centrales de la celebración por el 250 aniversario de la declaración de independencia de Estados Unidos. El presidente agitará la bandera verde que marca el inicio de la prueba y luego recorrerá el circuito a bordo de su auto blindado, conocido como "La Bestia".
La competencia, bautizada como "Freedom 250 Grand Prix", comenzará el sábado con entrenamientos y clasificación, mientras que el Gran Premio se disputará el domingo. Las festividades por la conmemoración arrancaron el 14 de junio con un torneo de artes marciales mixtas en la Casa Blanca, coincidiendo con el cumpleaños 80 del mandatario, y ahora cerrarán con una cita del automovilismo que promete ser histórica.
Una carrera única en la capital
El circuito de 2,8 kilómetros tendrá como telón de fondo monumentos emblemáticos como el obelisco del Washington Monument y la cúpula del Capitolio. En total, 250 monoplazas volarán por el corazón de la capital estadounidense con puntas de velocidad previstas de más de 295 kilómetros por hora. Los pilotos darán 147 vueltas para completar una distancia de poco más de 400 kilómetros.
La prueba podría coronar al campeón de la temporada 2026 de la IndyCar. El piloto español Alex Palou llega como líder de la clasificación general y tiene la oportunidad de asegurar su quinto título, el cuarto de forma consecutiva.
La expectativa atrajo a visitantes de otros estados. "Es un evento único en la vida", dijo a la AFP Kim Harrison, una profesora jubilada que viajó desde California para ver la competencia. Neva Hoover, dueña de un taller mecánico en Ohio, también expresó su entusiasmo: "Va a ser simplemente increíble. El espectáculo, el sonido y los olores. Va a ser maravilloso".
Las celebraciones con sello personal de Trump
El republicano ha puesto sus gustos personales en primera línea de los actos conmemorativos. El 30 de enero firmó un decreto que permitió organizar el evento, al que definió como un "deporte intrínsecamente estadounidense". También se jactó de haber lanzado el 4 de julio "el mayor espectáculo de fuegos artificiales del mundo", con 850.000 cohetes durante 40 minutos.
En un país profundamente dividido, Trump no ha buscado un relato patriótico unificador. El 3 de julio, ante el Monte Rushmore, afirmó que la identidad estadounidense sufrió una "nueva ofensiva" de "radicales y extremistas". Ese mismo día, hombres enmascarados desfilaron en Washington con banderas confederadas y emblemas del movimiento supremacista Patriot Front mientras gritaban: "¡Recuperemos Estados Unidos!".
